Repaso completo a la historia de las cuentas remuneradas en España: de los tipos al 14% de los años 90 al cero por ciento de los años 2010, la revolución de ING y los neobancos, y el renacimiento del ahorro en 2022-2026.
Este artículo tiene fines informativos y educativos. Las rentabilidades históricas mencionadas no garantizan rentabilidades futuras.
Índice de contenidos
- ¿Qué es una cuenta remunerada? Definición y diferencias con el depósito
- Los años 90: cuando el ahorro rendía más del 5%
- La llegada de ING Direct y la Cuenta Naranja (1999): el primer cambio de era
- Los años 2000: boom del crédito, guerra del pasivo y tipos en caída
- La crisis de 2008: tipos altos, mora disparada y la guerra de los depósitos
- La era del tipo cero (2016-2022): seis años sin rentabilidad para el ahorrador
- El cambio de ciclo de 2022: el BCE sube tipos y los neobancos se adelantan
- 2023-2024: el gran regreso del ahorro remunerado
- 2025-2026: estabilización y nueva normalidad
- Los protagonistas que han cambiado el sector
- Qué aprendemos de la historia: claves para el ahorrador de hoy
- Preguntas frecuentes
¿Qué es una cuenta remunerada? Definición y diferencias con el depósito
Antes de recorrer la historia, conviene fijar los conceptos.
Una cuenta remunerada es una cuenta bancaria que combina dos características que durante mucho tiempo se consideraron incompatibles: liquidez total (puedes sacar el dinero cuando quieras) y remuneración de saldo (el banco te paga intereses por el dinero que mantienes). No tiene plazo mínimo, no bloquea el capital y funciona como una cuenta corriente normal en lo que respecta a domiciliaciones, transferencias y tarjetas.
Un depósito a plazo fijo, en cambio, te garantiza una rentabilidad acordada a cambio de comprometerte a no tocar el dinero durante un periodo determinado (desde un mes hasta varios años). Si cancelas antes, sueles perder parte o toda la rentabilidad.
Esta distinción es importante para entender la historia, porque ambos productos han coexistido, competido y en algunos momentos se han confundido en el mercado español. Durante décadas, la cuenta remunerada fue casi inexistente: la banca prefería los depósitos a plazo porque le daban certeza sobre el pasivo. Fue la irrupción de los bancos online lo que popularizó la cuenta remunerada tal como la conocemos hoy.
Los años 90: cuando el ahorro rendía más del 5%
Para entender qué significa tener una cuenta remunerada al 3% en 2026, hay que recordar de dónde venimos.
En los primeros años de la década de los 90, España atravesaba un periodo de tipos de interés históricamente elevados. El Banco de España mantenía tipos oficiales por encima del 13-14% para defender la peseta dentro del Sistema Monetario Europeo (SME). Los depósitos a plazo fijo de los hogares llegaron a pagar un 5-7% de media, y en picos puntuales superaban esa cifra.
El diferencial medio entre el coste de los depósitos y el Euribor a tres meses se situaba en torno al 5% en 1995 para los clientes en euros. Los depósitos a plazo eran el vehículo de ahorro dominante: en agosto de 2013 aún acumulaban casi 431.000 millones de euros, equivalente al 57% del ahorro bancario de las familias.
Con la entrada en el euro (1999) y la convergencia de tipos hacia los estándares centroeuropeos, los tipos comenzaron su larga senda descendente. El depósito a plazo, que había sido el producto rey del ahorro conservador español, empezó a perder atractivo progresivamente.
En este contexto, la cuenta remunerada no existía prácticamente como producto masivo. Los bancos no necesitaban competir por el ahorro con un producto tan flexible como este: les bastaba con los depósitos a plazo y las imposiciones a vencimiento, que ataban al cliente durante meses o años.
La llegada de ING Direct y la Cuenta Naranja (1999): el primer cambio de era
En mayo de 1999, coincidiendo con el arranque del euro, ING Group irrumpió en el mercado bancario español de particulares con un modelo radicalmente distinto: sin oficinas físicas, sin comisiones y con un único producto: la Cuenta Naranja.
Era una cuenta de ahorro completamente líquida —podías retirar el dinero cuando quisieras— que pagaba una rentabilidad muy superior a la media del mercado en ese momento. El modelo era posible porque la operativa era 100% telefónica y online (pionero en España en aquella época), lo que reducía los costes hasta hacer rentable ofrecer mejores condiciones al cliente.
El impacto fue inmediato y duradero. ING Direct demostró tres cosas que la banca tradicional no quería admitir:
- Los clientes sí cambian de banco si la oferta es suficientemente diferencial.
- Se puede operar sin red de oficinas a escala masiva y de forma rentable.
- La cuenta remunerada con liquidez total es un producto enormemente atractivo para el ahorrador conservador.
La Cuenta Naranja obligó a la banca tradicional a reaccionar: algunas entidades lanzaron sus propias cuentas de alta rentabilidad para frenar la salida de depósitos hacia ING. Fue el primer episodio de lo que luego se repetiría varias veces: un actor disruptivo fuerza al mercado a mejorar las condiciones del ahorrador.
ING Direct operó bajo esa marca hasta julio de 2017, cuando el grupo unificó su identidad global y pasó a llamarse simplemente ING. Hoy es uno de los bancos digitales más grandes de España, con oficinas en las principales ciudades y una gama de productos muy ampliada, aunque la Cuenta Naranja sigue siendo su producto estrella de ahorro.
Los años 2000: boom del crédito, guerra del pasivo y tipos en caída
Durante la primera mitad de los años 2000, España vivió un boom de crédito sin precedentes impulsado por la construcción y el consumo. Los bancos estaban más preocupados por dar préstamos que por captar ahorro: el dinero barato venía del exterior (mercados mayoristas europeos) y la demanda de crédito era insaciable.
Los tipos de interés del Eurosistema siguieron una trayectoria descendente: del 4,75% en 2000 al 2% en 2003-2004, seguida de una subida hasta el 4,25% en 2007, justo antes del estallido de la crisis.
Los depósitos a plazo de los hogares perdían peso relativo: las familias preferían invertir en ladrillo o simplemente gastar, y el ahorro financiero fue retrocediendo. Las cuentas corrientes ordinarias (sin remuneración) crecían año tras año porque el entorno de bajos tipos hacía que la diferencia entre tener el dinero parado y tenerlo en un depósito fuera mínima.
En este periodo, el producto estrella para captar pasivo no era la cuenta remunerada sino el depósito estructurado (ligado a la evolución de índices bursátiles) o los seguros de ahorro. La cuenta remunerada con liquidez total quedó como un nicho ocupado principalmente por ING y algunos bancos de segundo nivel.
La crisis de 2008: tipos altos, mora disparada y la guerra de los depósitos
El año 2008 marcó un punto de inflexión. Con la quiebra de Lehman Brothers y el cierre de los mercados mayoristas, los bancos españoles se encontraron de golpe sin acceso a su principal fuente de financiación barata. Necesitaban liquidez urgente, y la única forma de conseguirla era competir agresivamente por el ahorro de los clientes: la llamada «guerra de los depósitos».
Los datos del Banco de España lo confirman: en 2008, los hogares españoles cobraron de media el 4,18% por sus depósitos a plazo, con un pico del 5,04% en octubre de ese año. El tipo oficial del BCE estaba en el 4%, y los bancos lo trasladaban casi íntegro al pasivo porque lo necesitaban.
Ese año, los bancos españoles pagaron en conjunto 78.440 millones de euros en intereses de depósitos, la cifra récord histórica que no se ha vuelto a alcanzar. Para comparar: en 2022, ese mismo número fue de apenas 6.066 millones.
La guerra de los depósitos de 2008-2013 fue intensa pero con matices: los bancos sanos competían por el pasivo, pero los que tenían problemas de capital (cajas de ahorros, principalmente) ofrecían rentabilidades desorbitadas para mantenerse a flote, lo que distorsionó el mercado. El Banco de España llegó a establecer en 2012 penalizaciones al Fondo de Garantía de Depósitos para los bancos que ofrecieran tipos por encima de determinados umbrales, con el objetivo de frenar la competencia destructiva.
La rentabilidad media de los depósitos a plazo alcanzó su segundo máximo en 2013, entre el 2,6% y el 2,7%, antes de iniciar su largo declive.
La era del tipo cero (2016-2022): seis años sin rentabilidad para el ahorrador
A partir de 2014, el BCE inició una política monetaria ultraexpansiva para combatir el riesgo de deflación en la eurozona: compras masivas de deuda (QE), tipos de interés en el 0% y, en algunos momentos, tipos negativos sobre las reservas bancarias.
El tipo oficial del BCE llegó al 0% en marzo de 2016 y se mantuvo ahí durante seis años consecutivos.
Las consecuencias para el ahorrador conservador español fueron devastadoras:
- Las cuentas corrientes pagaban entre el 0,01% y el 0,04%. Por cada 10.000 € en cuenta, el banco te pagaba entre 1 € y 4 € al año.
- Los depósitos a plazo bajaron del 2,7% de 2013 al 0,04% de media en 2021.
- A principios de 2022, el tipo medio de los depósitos de los hogares era del 0,043%: prácticamente cero.
- Los saldos en cuentas corrientes sin remuneración se dispararon: en marzo de 2022 superaban los 900.000 millones de euros, el 93,6% de todo el ahorro bancario de las familias.
El dinero estaba muerto. Los ahorradores habían aprendido, dolorosamente, que guardar el dinero en el banco no solo no daba rentabilidad sino que en términos reales (descontando inflación) perdía poder adquisitivo año tras año.
Durante este periodo, las cuentas remuneradas desaparecieron del mapa. No tenían razón de ser: si el BCE pagaba 0% a los bancos por sus reservas, ningún banco podía pagar significativamente más que eso al cliente sin incurrir en pérdidas. El concepto de cuenta remunerada quedó como una reliquia de otra época, y una nueva generación de ahorradores creció sin conocer otra realidad que la del tipo cero.

El cambio de ciclo de 2022: el BCE sube tipos y los neobancos se adelantan
En julio de 2022, el BCE subió sus tipos por primera vez en once años. No fue una subida pequeña ni gradual: en solo 14 meses, ejecutó diez subidas consecutivas que llevaron el tipo de depósito del 0% al 4% en septiembre de 2023.
El aumento de tipos fue históricamente rápido (450 puntos básicos en 14 meses) y cogió a la banca española en un momento cómodo: había reducido su dependencia del mercado mayorista, tenía exceso de liquidez por el QE del BCE y no necesitaba agresivamente el pasivo de los clientes.
El resultado fue una asimetría flagrante: los bancos trasladaron las subidas casi de inmediato a los préstamos (hipotecas a tipo variable, créditos al consumo), pero apenas repercutieron en los depósitos. El Banco de España calculó que la banca traspasó el 57% del alza a los préstamos pero apenas el 7,5% a los depósitos. El BCE lo criticó públicamente: su vicepresidente Luis de Guindos presionó reiteradamente a la banca española para que pagara más por el ahorro.
Mientras la banca tradicional no reaccionaba, los neobancos y fintechs sí lo hicieron: según el propio BCE, en su estudio publicado en mayo de 2026 sobre más de 170 bancos digitales de la eurozona, las entidades digitales «ajustaron antes y con más intensidad la remuneración de los depósitos» que los bancos con red física durante el ciclo de subidas de 2022-2023. La razón: menos fricción para comparar ofertas y menores costes de cambio de cliente.
Trade Republic fue el caso más llamativo en España: la plataforma de inversión alemana comenzó a ofrecer una remuneración del 2% sobre el efectivo en cuenta ya en 2022, cuando los grandes bancos españoles aún estaban en el 0,04%. Después subió al 3% y al 4%, siguiendo fielmente al BCE. Su modelo: invertir el efectivo de los clientes en repos overnight con el propio BCE, trasladando directamente el tipo de depósito al usuario.
Revolut, bunq y otros neobancos europeos siguieron el mismo camino, ofreciendo tipos del 2-4% cuando los bancos tradicionales aún pagaban centésimas de punto.
2023-2024: el gran regreso del ahorro remunerado
La presión combinada del BCE, los reguladores, la competencia de los neobancos y la amenaza de fuga de depósitos hacia el extranjero (a través de plataformas como Raisin) forzó finalmente a la banca española a reaccionar.
En 2023, los bancos españoles pagaron en total 30.333 millones de euros en intereses de depósitos: cinco veces más que en 2022 y una cifra similar a todo lo pagado entre 2018 y 2022 juntos. El pago trimestral de intereses pasó de 693 millones en el primer trimestre de 2022 a 9.791 millones en el cuarto trimestre de 2023.
Aun así, la brecha con el tipo BCE seguía siendo enorme: con el BCE al 4%, los mejores depósitos a plazo en la banca española raramente superaban el 2,5-3%, y las cuentas corrientes apenas llegaban al 0,17%.
El impulso principal para el ahorrador vino de dos frentes:
Plataformas de depósitos europeos: Raisin y Weltsparen popularizaron el acceso a bancos europeos (lituanos, letones, alemanes, italianos) que sí trasladaban íntegramente los tipos BCE a sus clientes, con garantías equivalentes al FGD español.
Cuentas remuneradas de neobancos: Trade Republic alcanzó el 4% TAE en el pico de tipos (siguiendo al BCE al 4%); Revolut superó el 3,5%; bunq ofreció el 3,11%. Las entidades tradicionales lanzaron cuentas remuneradas de bienvenida con tipos del 3-4% para nuevos clientes, pero con condiciones y límites de tiempo muy restrictivos.
La remuneración media de los depósitos de los hogares en España pasó del 0,106% en junio de 2022 al 2,384% en febrero de 2024, aunque el tipo BCE estaba entonces al 4%, dejando una brecha de casi dos puntos.
2025-2026: estabilización y nueva normalidad
Desde finales de 2024 y durante 2025, el BCE inició un nuevo ciclo de bajadas de tipos para adaptarse a la caída de la inflación en la eurozona. En octubre de 2026, el tipo de depósito del BCE se sitúa en el 2,50%, una bajada significativa desde el 4% del pico.
Las consecuencias para las cuentas remuneradas y los depósitos son directas:
- Neobancos: Trade Republic ha ajustado su TAE al 3,04% (ligeramente por encima del BCE), Revolut ofrece el 3,51% (con condiciones), bunq el 3,11%. Todos siguen la evolución del BCE con un pequeño margen positivo.
- Banca española: Los mejores depósitos a 6 meses ofrecen entre el 2,70% y el 3,25% TAE. Las cuentas remuneradas de bienvenida rondan el 3%.
- Bancos europeos vía Raisin: rentabilidades del 2,80-2,97% a 6 meses, sin condiciones.
- Letras del Tesoro: tipo marginal del 2,64% en la subasta de septiembre de 2026 (a 6 meses).
El ahorrador español de 2026 vive en un entorno muy diferente al de 2016-2022 pero también diferente al de 2023-2024: los tipos han bajado pero siguen positivos, y la competencia entre neobancos y banca tradicional sigue siendo real. La «guerra del pasivo» de 2023-2024 se ha calmado, pero el ahorrador que compara y busca activamente puede obtener rentabilidades del 2,5-3,5%, muy por encima de lo que ofrecen las entidades tradicionales sin esfuerzo.
Los protagonistas que han cambiado el sector
La historia de las cuentas remuneradas en España es también la historia de cómo distintos actores han forzado al mercado a mejorar sus condiciones:
ING Direct (1999): El pionero. Demostró que un banco sin oficinas podía captar ahorro con mejores condiciones que la red tradicional. Creó el concepto de cuenta remunerada con liquidez total en España.
Cajas de ahorros (2008-2012): Durante la crisis, la guerra del pasivo de las cajas (muchas con graves problemas de solvencia) elevó artificialmente los tipos hasta niveles que el propio Banco de España tuvo que frenar. Un episodio que no acabó bien para los propios bancos, pero que sí benefició temporalmente al ahorrador.
Raisin / Weltsparen (2013-): La plataforma alemana (que opera en España como Raisin desde 2015 aproximadamente) conectó al ahorrador español con bancos europeos que ofrecían mucho más que los nacionales. Popularizó los depósitos europeos con garantía equivalente y formó al ahorrador en el concepto de diversificación de entidades.
Trade Republic (2021-): La fintech alemana revolucionó el mercado al ofrecer remuneración del efectivo directamente vinculada al tipo BCE, sin intermediación ni margen opaco. Forzó a Revolut, bunq y finalmente a la banca tradicional a reaccionar.
Revolut (2022-): Su cuenta remunerada superó el 3,5% en 2024-2026 y captó miles de clientes españoles que no querían la complejidad de Trade Republic pero sí la rentabilidad. En junio de 2026 mejoró aún más su TAE para batir a Trade Republic.
bunq (2023-): Con su cuenta de ahorro al 3,11% sin condiciones y hasta 100.000 € cubiertos, se posicionó como la alternativa más equilibrada del mercado neobancario.

Qué aprendemos de la historia: claves para el ahorrador de hoy
El recorrido histórico deja lecciones claras para cualquier ahorrador:
1. Los tipos no son permanentes. España ha pasado de tipos del 14% a cero y de vuelta al 2,5% en tres décadas. Un plan financiero basado en que los tipos actuales durarán para siempre siempre ha resultado equivocado.
2. La banca tarda en trasladar las subidas, pero las bajadas llegan rápido. El patrón se repite: cuando el BCE sube tipos, los bancos tardan meses en mejorar los depósitos; cuando los baja, los ajustan inmediatamente. Estar atento al ciclo permite actuar antes.
3. Los neobancos y las plataformas online siempre han liderado la mejora. Desde ING en 1999 hasta Trade Republic en 2022, los actores digitales sin red física de oficinas han sido sistemáticamente los primeros en ofrecer mejores condiciones. La razón estructural es clara: menores costes operativos que pueden repercutir en mayor rentabilidad para el cliente.
4. El ahorro parado tiene un coste real. Los seis años de tipo cero (2016-2022) y los 900.000 millones de euros acumulados en cuentas sin remuneración son la mayor enseñanza de la historia reciente: no actuar también tiene un coste, aunque no lo veas en el extracto.
5. Comparar siempre compensa. En todos los periodos, la diferencia entre la rentabilidad de la mejor y la peor opción disponible ha sido significativa. Dedicar dos horas a comparar productos puede valer cientos de euros al año.
6. El FGD europeo equipara el riesgo. La apertura a bancos europeos vía plataformas como Raisin ha normalizado algo que antes parecía arriesgado: depositar en un banco lituano o letón con la misma garantía que un banco español (hasta 100.000 € por titular y entidad).
Preguntas frecuentes (FAQ)
¿Cuándo nacieron las cuentas remuneradas en España? El producto tal y como lo conocemos hoy —cuenta con liquidez total y remuneración del saldo— fue popularizado en España por ING Direct con su Cuenta Naranja en mayo de 1999. Antes existían depósitos a plazo y cuentas de ahorro, pero la combinación de liquidez inmediata y rentabilidad competitiva era prácticamente inexistente en la banca de masas española hasta esa fecha.
¿Cuándo fue el mejor momento histórico para el ahorrador conservador en España? Depende del producto. Para depósitos a plazo, el pico fue en 2008, cuando los hogares cobraron de media el 4,18% (con máximos del 5,04% en octubre), coincidiendo con el tipo BCE al 4%. El segundo pico fue 2013, con tipos del 2,6-2,7%. Para cuentas remuneradas con liquidez, el mejor momento fue 2023-2024, cuando los neobancos (Trade Republic, Revolut, bunq) ofrecían hasta el 4% TAE.
¿Por qué la banca española tardó tanto en trasladar las subidas de tipos al ahorro en 2022-2023? El Banco de España lo atribuye principalmente a dos factores: la banca tenía exceso de liquidez por las inyecciones del BCE durante la pandemia (no necesitaba captar pasivo agresivamente) y los clientes tardaron en cambiar de entidad al no tener referencias previas de mejores alternativas. El BCE estimó que solo se trasladó el 7,5% de las subidas a los depósitos, frente al 57% a los préstamos. La presión de los neobancos y la visibilidad mediática del tema fue lo que forzó finalmente la reacción.
¿Seguirán bajando las rentabilidades de las cuentas remuneradas en 2026? Depende de la política del BCE. Con el tipo de depósito en el 2,50% en octubre de 2026 y previsiones de estabilidad, las rentabilidades actuales (2,5-3,5% dependiendo de la entidad y condiciones) deberían mantenerse en ese rango mientras no haya nuevos movimientos del BCE. Si el BCE baja al 2% o menos, las cuentas ligadas a su tipo de depósito (como Trade Republic) bajarán automáticamente.
¿Tiene sentido abrir hoy una cuenta remunerada si los tipos van a bajar? Sí, con matices. Para el dinero que puedes necesitar en cualquier momento (fondo de emergencia, ahorro a corto plazo), la cuenta remunerada sigue siendo la mejor opción por su liquidez. Si quieres asegurar el tipo actual durante más tiempo, un depósito a plazo fijo (1-3 años) puede ser más conveniente: bloquea la rentabilidad aunque el BCE baje. La combinación más inteligente suele ser: fondo de emergencia en cuenta remunerada + ahorro a medio plazo en depósito a plazo con el tipo actual bloqueado.
Conclusión
La historia de las cuentas remuneradas en España es un espejo de la historia monetaria europea: tipos altísimos en los 90, la ruptura digital de ING en 1999, la guerra del pasivo de 2008-2013, el largo desierto del tipo cero y el renacimiento impulsado por los neobancos desde 2022.
En octubre de 2026, el ahorrador español tiene a su disposición un abanico de opciones que no existía hace diez años: cuentas remuneradas al 3%+ con liquidez diaria, depósitos europeos accesibles desde el sofá y neobancos que siguen al BCE sin opacidad. La clave no ha cambiado en 25 años: quien compara y actúa obtiene sistemáticamente más que quien se queda con el producto que le asignó su banco de siempre.
Fuentes
- Voz Pópuli — Evolución histórica de tipos de interés de depósitos en España
- Voz Pópuli — Bancos e intereses 2023: conjunto de los últimos cinco años
- Banco de España — Intermediación de depósitos: análisis histórico
- BankingGeek — ING: historia y opiniones 2026
- Finect — Neobancos y cuentas remuneradas: comparativa
- Finect — El BCE se prepara para subir tipos: qué cambia para los ahorros
- FinanTres — BCE y fintech: reacción ante las subidas de tipos
- Banco de España — Estadísticas históricas tipos de interés 1873-1998
- Raisin — Los españoles buscan productos de ahorro en otros países






